Tipo de Fuente: Prensa Escrita
Fuente: La Hora
Sección: Central de Medios
Subsección: CGE Noticias
Fecha de publicación: 21/05/2019

Contraloría de Ecuador detecta irregularidades en naturalización de Assange


El ente de control realizó dos exámenes. Ecuador entrega pertenencias a EE.UU.

Las irregularidades en el proceso de naturalización de Julian Assange fueron evidenciadas por la Contraloría a través de un examen especial. El análisis se realizó al otorgamiento del asilo, el 25 de junio de 2012, y al trámite de naturalización, concedido el 12 de diciembre de 2017. Los auditores revisaron el periodo comprendido entre el primero de enero de 2012 y el 30 de septiembre de 2018, cuando Ricardo Patiño, Guillaume Long y María Fernanda Espinosa estaban al frente de la Cancillería. Mientras que ocupaban el puesto de embajadores en Reino Unido Ana Albán, Juan Falconí y Carlos Abad. La entrega de la carta de naturalización, como en su momento fue admitido por el canciller, José Valencia, incumplió lo establecido en la Ley de Movilidad Humana. Se creó un protocolo especial para la entrega de la nacionalidad a personas con protección internacional que no residían en el país, por fuera de la Ley.

Otras inconsistencias

No se pagaron los 800 dólares correspondientes al arancel consular diplomático y a los timbres. El proceso no está registrado en los sistemas digitales Quipux y Exigex (del Servicio Exterior). El examen de conocimiento no está fechado y no cumplió con los plazos, y no hay el archivo digital de la entrevista, cuyas preguntas difieren del cuestionario preestablecido. En la declaración de finalización del proceso, realizada el 4 de diciembre de 2017, Assange aceptó la terminación de su condición de asilado y afirmó tener la nacionalidad, ocho días antes de que el Viceministro de Movilidad Humana la otorgara. En esa comunicación también aceptaba ser agente diplomático de Ecuador, 11 días antes de que se emitiera un acuerdo ministerial nombrándole consejero en la embajada en Londres. Reino Unido se negó a reconocerle. Hubo otro nombramiento, para la embajada en Moscú. Los dos acuerdos fueron después declarados nulos por Cancillería. Como respuesta, los involucrados respondieron a la Contraloría que se siguió el procedimiento, “removiendo los obstáculos”, al ser un caso único con peculiaridades.

El asilo político

La estancia de Assange en la embajada estuvo llena de incidentes, entre ellos insultos, actitudes beligerantes, continuas faltas de respeto, ingreso de equipos de filmación, instalación de dispositivos, que fueron notificados por los embajadores, el responsable del equipo de seguridad de la empresa UC Global y la encargada de la limpieza. Frente a esos hechos, la Contraloría evidenció que los Ministros de Relaciones Exteriores no adoptaron acciones para detener los problemas de convivencia, que pusieron en riesgo la seguridad de la embajada y la salud de los funcionarios, quienes inclusive solicitaron un seguro de vida adicional. En una de las cartas de un exembajador a Assange menciona, por ejemplo, que emitió un instructivo para su estadía y para mantener el orden. Allí le dice: “Para ejercer mis funciones como embajador no tengo que consultar con nadie, ni con usted”. Según el australiano, él tenía autorización desde Quito para ejercer sus actividades.

Gastos en la embajada sin respaldo

La Contraloría hizo un segundo informe a la gestión administrativa y financiera de los costos en los que incurrió el Estado, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y la embajada en Londres, para el mantenimiento y permanencia de Julian Assange. Del examen realizado a 795 mil dólares, destinado para servicios de lavado, servicios médicos y hospitalarios, alimentación, consultoría legal y de comunicación, adecuaciones, eventos públicos, pasajes y viáticos de servidores, el ente de control determinó que 562 mil no tuvieron documentos de respaldo. Ese valor corresponde a comprobantes de pago, entre 2012 y 2013, entregados por asesoría legal a las firmas Bindmans LLP y Norton Rose, por 418 mil dólares, y para consultorías de comunicación a la empresa McSquared y a los consultores Nill Sookoo y Lee Brown, por 144 mil.

La Contraloría no pudo establecer si el dinero correspondió a las actividades realizadas, por no existir los respaldos ni informes de gestión, aunque la respuesta de los implicados señaló que el trabajo de los asesores no era escrito, sino inmaterial, por lo que no hay los registros.  Para los gastos incurridos se usó un fondo rotativo, dinero de caja chica y cuatro fondos específicos. Dos de ellos fueron creados a partir del asilo, con un presupuesto de 120 mil y 320 mil dólares, de los cuales se usaron en Assange 66 mil y 266 mil, respectivamente. También se destinaron 23 mil en remodelaciones. En ese periodo, Ana Albán cumplía como embajadora. Ella autorizó la conmemoración del asilo político por 5.395 dólares, cuando las celebraciones estaban prohibidas por la reforma a la Norma de austeridad y gasto público. Finalmente, se pagaron 78 mil por alimentación, entre enero de 2016 y septiembre de 2018, sin selección de proveedores, y se canceló 7.584,38 dólares por conexión a Internet sin sustento legal ni documentación de respaldo.

El dato

La emisión del pasaporte de Julian Assange será objeto de otro examen especial de Contraloría. Pág. B3




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