Tipo de Fuente: Prensa Escrita
Fuente: La Hora
Sección: Central de Medios
Subsección: Prensa al Día
Fecha de publicación: 29/09/2017

Pablo Celi, Contralor General del Estado, Subrogante
‘Democracia sin controles no es democracia’


Celi entregó a Moreno esta propuesta, en el marco de una posible consulta. Ayer recibió a La Hora en su despacho. El Contralor subrogante explica su propuesta de convertir la Contraloría en un Tribunal de Cuentas con 7 ministros auditores. El Contralor, Pablo Celi, planteó al presidente, Lenín Moreno, que, en el marco de la consulta popular, considere la posibilidad de transformar la Contraloría en Tribunal de Cuentas, por lo que también elaboró un proyecto de Ley. Luego de los actos de corrupción por los que el ex Contralor Calos Pólit está siendo procesado, el planteamiento, según Celi, podría optimizar el control interno del organismo.
 
¿La Contraloría debe convertirse en Tribunal de Cuentas?

La Contraloría ha atravesado un momento donde era fundamental una revisión institucional y una evaluación de sus procesos y de la normativa en la que se ampara su gestión. Llegamos a una conclusión esencial: necesita una transformación estructural y esto supone adecuar esencialmente su estructura con las competencias. Competencias que son el resultado de una evolución del organismo, que fue pasando de un viejo concepto de oficina de contabilidad del Estado, al de órgano técnico de control y dirección de la administración pública.

¿En lugar de un Contralor habrá siete ministros auditores?

Es fundamental modificar la actual estructura decisional de naturaleza unipersonal por una que garantice un mecanismo donde exista control interno: siete ministros auditores, que estarían obligados a sustentar la aprobación de informes y el establecimiento de responsabilidades. Esto es incorporar un principio jurídico fundamental del sistema democrático, el carácter deliberativo. Esto permite reducir los riesgos de unilateralidad, interpretación subjetiva y direccionamiento arbitrario. La Contraloría tiene un control político por parte de la Asamblea Nacional, pero creemos que es importante perfeccionar el control interno.

¿Esto implica reforma constitucional, al menos en la denominación del órgano?

No estamos planteando un cambio en la estructura del Estado, sino un modelo para operativizar funcional y orgánicamente las competencias que ya están en la Constitución. No hay cambio constitucional. Respecto de las competencias, lo que estamos planteando es la restitución de dos retiradas, que son las auditorias de gestión y el control previo.

¿Experiencias similares?

Esta propuesta no es reacción a una circunstancia, es producto de una evaluación del sistema de auditoria y la confrontación de la experiencia de Ecuador con otras de la región. Hay experiencias positivas en los tribunales de cuentas de Brasil, Uruguay, España y Portugal, así como en la Auditoria Nacional de Argentina, que es tribunal de cuentas.

¿El mecanismo propuesto podría evitar actos de corrupción en el interior del organismo?

Las instituciones deben tener seguridad jurídica y administrativa, hay que crear procedimientos que limiten, regulen y controlen la actuación de las autoridades. Por esto, me parece muy importante que el Presidente haya asumido una línea de consulta a la voluntad popular. Democracia sin controles no es democracia, da lugar a dos grandes vicios de los sistemas políticos: el autoritarismo y la corrupción.

¿Dos vicios presentes en Ecuador?

La Contraloría no puede estar ausente y no puede ser insensible a reclamos nacionales y a hechos que son lamentables, muchos de los cuales comienzan a ser de conocimiento público. Sería absurdo que la institución no tenga sensibilidad. Pág. B-3
 


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