Julio César Trujillo Hombre ejemplo de integridad, honestidad, lealtad y respeto  “Sigo pensando bien del ser humano; en mi vida me ha ido bien confiando en los seres humanos”. Infancia y formación Nació en Ibarra en 1931. Hijo de un artesano y una comerciante. Sus estudios primarios los realizó en una escuela rural, en donde compartió su formación junto a niños indígenas. En este primer entorno familiar y social asumió importantes normas de vida, que en la cosmovisión andina se traducen en tres principios fundamentales: Ama Quilla (No ser ocioso), Ama Llulla (No mentir) y Ama Shua (No robar). Continuó sus estudios en la unidad educativa La Salle y Colegio Sánchez Cifuentes, ambos en la provincia de Imbabura. Uno de sus maestros fue Leonidas Proaño, sacerdote católico con quien compartió diversos proyectos sociales enfocados en alfabetización y quien calificó a Julio César como un hombre cariñoso, sencillo y muy amable. Luego de culminar su bachillerato migró a Quito, con el sueño de ser piloto. Sin embargo, otra de sus grandes pasiones, el Derecho, lo motivó a ingresar en la Universidad Católica del Ecuador, donde obtuvo su doctorado en Jurisprudencia. Vida política Julio César Trujillo participó en la política de la mano del Partido Conservador, desempeñándose como asambleísta constituyente y diputado. De manera permanente, trabajó junto a los sindicatos de orientación demócrata-cristiana y grupos sociales de la Sierra ecuatoriana. Durante las dictaduras de los años setenta fue perseguido debido a su frontal lucha por el retorno a la democracia. En 1977 lideró la Constitución de Democracia Popular y un año más tarde fue elegido legislador. También ejerció la presidencia del Tribunal de Garantías Constitucionales desde 1982, cargo que dejó para ser candidato presidencial del oficialismo democrático en 1984. En 1997 se vinculó al trabajo del movimiento indígena con Pachakutik, al tiempo que fue designado Defensor del Pueblo. En 2010, como miembro de la Comisión de la Verdad, entregó al país el informe de investigación con las violaciones a los derechos humanos perpetradas por agentes del Estado desde 1984 hasta el 2008, denominado “Sin verdad no hay justicia”. Desde 2015 Trujillo fue integrante de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), conformada para investigar posibles delitos contra los recursos y bienes del Estado. Además, fue nominado en 2017 por el presidente de la República, Lenín Moreno, para conformar el Frente de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción. Sin embargo, él no aceptó. Finalmente encabezó la lista de la primera terna para conformar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio, designación que se efectuó como un reconocimiento a su permanente trabajo de combate a la corrupción y defensa de la institucionalidad democrática del país. Así, en marzo de 2018 asumió la Presidencia del Cpccs-t y durante un año de labores lideró un proceso de reinstitucionalización del Estado. Bajo su gestión se evaluó a 13 instituciones del Estado, 30 autoridades públicas, se cesó en funciones a 29 y se designó a 55 personas, entre principales y suplentes. Julio César Trujillo es un ejemplo para el país. La trascendencia de su pensamiento, sin duda, inspirará a varias generaciones, tanto en el ámbito académico del Derecho, así como en el desarrollo de nuevas perspectivas sobre el manejo del Estado y la lucha contra la corrupción. Sus amigos
Enrique Ayala Mora: “Él es el símbolo de que se puede hacer política con honradez e integridad”. Isabel Robalino: “Lo recuerdo como una persona de valía intelectual y moral. Nos dejó el ejemplo de pulcritud con el que asumió un cargo público”. Luis Macas: “Mostró su honestidad en cada una de sus acciones. Permitió que cumpliéramos las aspiraciones del pueblo en armonía y respeto a la naturaleza”.
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REVISTA DE LA CONTRALORÍA 138
Sus frases “Lo que puedo asegurarles es que no los traicionaremos. No solo porque somos hombres y mujeres de honor, sino porque a mi edad no tengo cómo manchar mi hoja de vida”. “Podrán decirme viejo, pero nunca ladrón” “La revolución ciudadana es el ícono más grande corrupción en nuestro país, aún hay gente que quiere que un ratero sea presidente”. “La verdad absoluta solo está en Dios”
Quito, junio 2019